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5.Ago.15

 
 

 

         
  Carlos Santibáñez Andonegui

 

 

 

 
     

LA POESÍA DE NUNO JÚDICE DEBERÍA SER MÁS CONOCIDA EN MÉXICO

 

 

 

 

Con el copyright de “Vallejo and Company.com”, toda licencia guardada en forma precautoria, cito, de Nuno Júdice para Iris Kollibris, (derechos por la versión en italiano para la traducción de Chiara De Luca), La materia de la poesía, 2015. Comentario por: Carlos Santibáñez Andonegui, 2/08/15.

 

Un tip a las editoriales. Nuno Júdice. La poesía del lusitano ya está inscrita entre los grandes frutos de nuestra lengua y sin embargo no todos la conocen ni disfrutan porque la traducción al castellano y sobre todo, la divulgación, ha sido insuficiente. Si no lo hacen por cultura, cuando menos háganlo por negocio, ya que la paradoja es que este buen hombre ha sido muy premiado, pero acá entre nos no muy leído, y eso es una lástima. Yo de no ser por un valioso Congreso al que asistí en octubre del año pasado, en el que precisamente, él iba a ser el homenajeado central, quizá me hubiera muerto sin saber nada de él.

Sabido es que hay excelentes traducciones, ejemplo de edición bilingüe lo tenemos en una antología de la Editorial Hiperión, intitulada: Tú, a quien llamo amor, traducción de Jesús Munárriz, 2008.

Se hacen esfuerzos editoriales mas no de distribución y habían de hacerlo para que la presencia de Nuno Júdice goce de buena salud en el México sin premios, pero con ganas de leer; está bien que nos lo haya ganado Francia reconociéndolo hace décadas la prestigiada editorial Gallimard; de hecho ha sido Agregado Cultural en París, por parte de ese Portugal suyo que le vio surgir a la celebridad en la continuación del grupo Poesía 61. Premio Neruda desde el lejano 1973, Gran Premio de Poesía de la Asociación de Escritores Portugueses, de veras habían de hacerlo: divulgarlo, ya que independientemente de sus múltiples premios como el Reina Sofía para la poesía en Lengua española o el Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval: Lo cierto es que tiene la capacidad de detectar puntos de intersección entre poesía y cotidianeidad. Con buen humor explica en su poema “Verbo” (traducción de Marco Antonio Campos) “Pongo palabras encima de la mesa y dejo/ que se sirvan de ellas/ que las partan en rebanadas/ sílaba a sílaba, para llevarlas a la boca/ donde las palabras se dan vuelta/ para juntarse…” Tiene Trazos de sombra, Líneas de agua, Juego de reflejos, no es la suya una poesía de la novedad por la novedad, a la manera surrealista, sino el alumbramiento de mundos que se intersectan entre la oscuridad y la luz. Un ejemplo: a Grecia se la ha tratado de salvar hasta por mexicanos, ¿cierto?, a fin de mantener el euro y la Unión Europea; poeta es aquel que por demás adivina secretos de estado, por eso ante las islas griegas tomando un café le dice algo una moza que cuando menos a mí, dicho ante ese Mediterráneo que sube y baja por épocas, me recuerda a la Atlántida: “Conocí a algunos que quisieron rasgar el mar para ver lo que escondía y nunca más volvieron”.

Normalmente percibimos en vida lo luminoso, voluminoso, y llama la atención que alguien hable de luminoso más allá de estos términos. El poeta, retoma, con Nuno, su legítima condición de guía. Poeta es quien ilumina un mundo inaccesible a quien, sin su voz, habría visto muy poco. Conocer al señor Nuno para mí fue especial. Parecía un duende, discreto pero seguro de cada paso que daba en aquel Congreso, en que de manera añadida, se le hacía compartir honores con nuestro mexicano Francisco Hernández al ser distinguidos ambos con la entrega del Premio Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval, y hasta al compartir mesa, uno tenía la seguridad de estar ante un hombre honesto y del cual de pronto era posible decir: “Este hombre ha entrevisto algo”. Él, quien ha dirigido la Casa de Poesía Fernando Pessoa, fue para mi gusto una persona no destinada a brillar en un mundo de cosas útiles e inmediatas, tampoco descuidado, ¡eso no!, pero como quien sabe contemplar en la forma de las cosas, sólo un objeto más, que no se fía del todo, que intuye que la visión es de algún modo una propiedad más del objeto. Por eso citarlo es un delito, hay que leerlo, de nada sirve contar que hace un poema en la panadería, y sale sin tomar nada, “pero con un poema en la bolsa de compras”. Él lo ha dicho: trabaja el poema sobre la hipótesis del amor. No aventuré más plática con él, pues de lo poco que saqué en claro esa noche yo creí deducir que no se había traducido una obra suya de teoría literaria al castellano, algo sobre el proceso de crear, y regresando a mi cuarto en plena enciclopedia de Internet vi que la poeta Blanca Luz Pulido sí la había traducido.  Esa contradicción aparente y el humo involuntario creado por declaraciones de que la poesía era algo indefinible, lo cual siempre me ha parecido sospechoso, me mantuvieron a raya, pero lo anduve viendo de lejos y leyendo de cerca y entendí que es de los que saben que el poema es ante todo un camino que otros, después de él, seguirán. Ya dirá después de él la posteridad lo que dice él del “inventor de historias”: El crepitar de leña/ le iluminaba el rostro mientras moría. Sí hay uno o varios secretos en su estructura, uno que tiene que ver con la fábula, y lo hace parecer el olvidado de un genuino rincón de las mil y una noches en el jocoso: “Enigma ornitológico”. Mas consciente que hay una separación de las cosas en el justo momento de abrazarlas el poeta busca con la mirada “un poema donde lo sublime nos toque, un reflejo del sol a gritar por la vida”. Escribió el ensayo La Noche del Poema, aparecido en la Revista Europe; en el romanticismo, cuyo mecanismo estudió Judice a cabalidad, se tuvo la figura del intermediario o Mittler, que funcionaba como un puente entre lo humano y lo divino. Pero con Nuno, el poeta es quien hace brillar lo humano en lo humano mismo, devolviéndole lo divino a lo humano, como quien llama a cuentas a lo divino, digo yo. “Hay palabras que/ esconden lo contrario de lo que quieren decir;/ y sólo las conoce quien ama..:” Quienes cultivan en poesía el categorema de lo eterno reciente, son capaces de arrancar situaciones del contexto habitual, para ofrecerlas dentro de un nuevo contexto, que las vuelve luminosas donde creíamos no haber nada. Así cuando emprende la crítica doméstica del paralelepípedo. O siguiendo una antigua receta para imitar el cielo, emprender su “Receta para hacer el azul”: “Si quieres hacer azul/ agarra un trozo de cielo y mételo en una olla grande…”

Otro ensayo de Judice muy comentado por la crítica es La poesía en el mundo, donde describe el texto poético como un “lugar de paso”, una especie de pasillo que lleva de un mundo al “otro”, extendiéndose a lo largo de la estrofa. Hay un sentido inseparable en la poesía, que Judice recupera como ninguno: el de descubrimiento. Cómo olvidan los jóvenes esta alta misión de la poesía, aporte al conocimiento, a partir de la metáfora en tanto tropo de transferencia que desarrolla una presencia entre ausencias. Evoca lo no previsto. Sorprende y se deja sorprender. “El poeta funciona como una suerte de espantapárrafos”, comentó de Júdice el poeta y narrador colombiano Juan Manuel Ronco en La Jornada, “de avisado e impertinente espantador de falsos trinos que ahuyenta voces falseadas”. La literatura con Nuno, “es la mesa llena en el instante de la vida”. Tiene razón Juan Manuel Ronco: Nuno sabe el peso específico de cada palabra que es una hoja caída del bosque del habla.

Tiene que ver con “este casi nada que constituye la belleza de la cotidianeidad”, según escribe Francois Weigel en Le Monde. Ya su traductor Angel Crespo, destaca que ha sabido integrar las conquistas de la vanguardia de los años 50 y 60 en una textualidad que evita la fragmentación del poema y se orienta, por el contrario, hacia un relato misteriosamente epilírico. También para allá van sus novelas, obras de teatro y trabajo de investigador que aborda, sobre todo, el modernismo portugués en el libro Poesía Futurista Portuguesa.

En su libro sobre la poesía, El lenguaje poético, sostiene que la poesía es la custodia de la verdad de las cosas y de las almas, más allá de la superficie que se nos muestra en el tiempo que corre, en el presente. Vemos así que el poeta ha comprendido este otro lenguaje que se guía, no por las solas leyes de la gramática, (no sólo el trabajo de dominar la materialidad que informa al poema en tanto experiencia verbalizable y compartible, el lenguaje) ni siquiera por la lógica, sino que está más allá, es sencillamente un edificio de lucidez que se construye en momentos privilegiados que se viven a partir de este mundo, y lo demás se torna Meditación sobre ruinas, en un mundo de sombras que se enumeran. Ha proclamado un principio poético que arroja luz sobre la más profunda naturaleza de la poesía, y su secreto: “el significado también es una música”. Música que viene del estallido primordial y atraviesa el universo de una a otra punta. Correspondencia, sí, ¡oh Baudelaire! Que a Nuno le permitió construir su Cartografía de emociones, su Teoría General del sentimiento.

Antonio Sáez Delgado logra aproximar en El País, otro principio poético inobjetable en Nuno, su afán por desgranar al oído del lector, “en voz baja, los misterios de la realidad y el afán de las palabras por alcanzar a desvelarla”. Diré yo: su geografía del caos. Y aquí destaco yo la virtud del modelo, porque dice Nuno que él siente que “traduce” al escribir poesía, traduce de algo que ya estaba; yo más o menos lo veo como en Platón: las cosas son como traducidas de su modelo mayor, que son las ideas…  Una de las mejores vivencias de este mundo, es que se reconstruye, nada se crea ni se destruye, y ni siquiera se transforma sino más bien se reconstruye; la mejor construcción es la deconstrucción (¿Derridas?). ¿Y las palabras contigo qué son, oh Nuno, sino manchas de humedad y humo, yeso a la vista?” La poesía, como muestra en su Guía de conceptos básicos de 2010, quien había debutado literariamente en 1972 con el trabajo: Concepto de poema, puede usarse para elaborar una estrategia en el mapa de la vida. De hecho ha estudiado de qué manera son las máscaras quienes forjan poema. Aconseja recurrir a la mina de imágenes, sabiendo que ésta le permitirá un rápido acceso a los recursos del alma, por ello hay que buscar fecha y hora en que el sueño se hace realidad, / para que el poema y la vida, coincidan”.

En fin, lo que informa el poeta, cerremos la nota en esta noche de informes, es de una casa, tuya y mía, lector, “de una casa que no existe, aunque sea mi casa, / y lo vacío de muebles, objetos, palabras/ hasta que sólo queda la poesía que la construyó”.

 

(Fragmento, tomado de: Llega el día, vuelven los brindis, ed. Oasis, 1984)

 
             
             

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