LA ZONA LACUSTRE DE TULANCINGO
Por Gloria
Valencia Vargas
En el Valle de
Tulancingo, todavía en los siglos XIX y XX se podía disfrutar de agua
clara de diversas fuentes: ríos, manantiales, cascadas:
“En el centro del valle hay unos manantiales en terrenos de la hacienda de
Zuchitlán que dan origen al río que corre de sur a norte y se precipita en la
barranca formada por el Salto de Alcholoya y sigue hasta encontrar el Río Grande
debajo de la Peña del Gallito, en terrenos de la Hacienda de la Peñuela, en el
lugar de la confluencia de las barrancas
hasta seguir su curso hasta Metztitlán. |
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Además de
estas corrientes, hay otros manantiales, siendo el más grande el de San
Dionicio que nace en terrenos del pueblo de Acatlán. Hay otros dos ojos de
agua cerca de la confluencia de los ríos de Hueyapan y de Rocaferro cuyas
aguas aumentan el caudal del río…”.
Tulancingo
Esbozo Histórico, José L. Cossío y Soto.
Hoy se puede
encontrar y se capta a considerable profundidad el agua de los pozos en
Tulancingo.
El profesor Luis
Escobar Carbajal hablaba de una zona lacustre en el centro del valle pero que
debió haber existido hace muchos años, sin embargo, son pocos los datos escritos
de este lago que bordeaba los cerros como el de Huapalcalco, Napateco y
Tulancingo.
Hace más de 60
años que cerca de la ciudad de Tulancingo podían contemplarse espejos de agua a
la llegada por San José, la laguna de Zupitlán era la más visible, personalmente
caminamos por pequeñas porciones de agua con tule que se encontraban en
Caltengo, en el terreno que hoy ocupa la colonia del Nuevo Tulancingo; atrás de
la Iglesia de la Merced, en el espacio que hoy ocupa el fraccionamiento Del
Villar, en varios espacios en donde se dice que son lugares con más agua en el
valle como son las los terrenos de las antiguas haciendas de San Antonio Farías,
San Nicolás, Totoapa y Huapalcalco.
Sobre este tema
Jaime Valencia dice: “Según mis observaciones en el siglo pasado
todavía se podían ver lagunillas, donde en algunas ocasiones pescábamos, cerca
de lo que es hoy el Crucero de Huapalcalco… David Uribe me contó que uno de sus
antepasados mandó secar parte del Lago…”
Madame Calderón
de la Barca
escribió en su visita a la hacienda de Tepenacasco:
“Emprendimos
esta mañana un largo paseo a caballo, con el propósito de visitar un bonito lago
en el que abundan el pato silvestre y la tortuga. Los caballeros dispusieron sus
escopetas y cobraron algunas piezas. El lago es muy profundo y en otros tiempos
le surcaron embarcaciones; tiene varias millas de circunferencia y un riachuelo
les sirve de desagüe…”.
LA VIDA EN
MÉXICO 1841.
¡Cuánta riqueza
natural tuvo en otros tiempos Tulancingo! había abundancia de agua y un gran
lago. ¡Cuánta destrucción! del entorno sin importar el daño tan grave que
provocan al medio ambiente. Se deben tomar medidas urgentes para poder revertir
este desastre a causa de la falta del vital líquido.
Hasta la
próxima.
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