POR LOS ANTIGUOS
CAMINOS
Por Gloria Valencia
Vargas
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Otra pregunta que nos hacemos los tulancinguenses ¿cuáles serán los
caminos originales, que llegaban a Tulancingo en épocas
pasadas? Ojeando los documentos, los libros y algunos planos, vemos
que no eran los actuales los genuinos, por ejemplo la salida de
Tulancingo a México se hacía por el camino a Pachuca como muchos años se
utilizó, ni el camino a la sierra era el transitado actualmente. |
Inicialmente nos remontaremos a la época prehispánica:
“Según el Códice Chimalpopoca en 2 Tochtli, llego Quetzalcóatl a Tulancingo y de
ahí llego a Cuextlan, país maya o huasteco, pero Muñoz Camargo asienta que
primero pasó por Pánuco siguiendo luego para Tulancingo…”
“Conviene aquí señalar las rutas o caminos naturales de la región para tener una
idea de la forma en que se podía hacer el intercambio entre esas zonas y el
camino que podían seguir las tribus en sus migraciones. De Huejutla, antigua
Tamzobtocoy, fundada por los huastecos junto a unos sauces blancos… se podía ir
a Yahualica, a Lolotla, a Xochicoatlan, a Tianguistengo, a Atotonilco el Grande
y así a Tulancingo; o bien de Huejutla se podía ir por Huayacocotla a
Tulancingo…”
LA HUASTECA HIDALGUENSE. Por Joaquín Meade.
La llegada de los toltecas a Tulancingo fue posiblemente por el antiguo camino
de Huayacocotla, el camino hacia la sierra y la Huasteca era el mismo que
marcaban los antiguos planos, y la entrada era por Huapalcalco lo que nos hace
imaginar que era el trazo de las desaparecidas vías de ferrocarril de Tulancingo
hacia Apulco. Tiempo después de su estancia en Huapalcalco, los toltecas inician
su peregrinaje hacia Tula Xicocotitlan y lo hacen por el antiguo camino que va
de Tulancingo hacia Acatlán, Atotonilco el Grande y así a la región de Tula.
Otra de las salidas era por El Abra y es el camino más antiguo que
existe de Tulancingo hacia Huauchinango y a la costa veracruzana.
Otra de las rutas mencionadas en los libros es la que se hacía a México:
“Viaje muy molesto, como todos los que se efectuaban a cualquier punto de la
República, era hasta hace un año el que se emprendía a Tulancingo…”
Antes de que por los Llanos de Apan cruzaran las cintas de acero del ferrocarril
mexicano para ir desde México a Pachuca o Tulancingo, había que arreglar todos
los negocios, se disponía un coche con buenas mulas o se tomaba con
anticipación, después del año de 1841 el boleto en la casa de las diligencias
fijando también con mucha anterioridad el día de la marcha. Levantábase el
viajero muy de madrugada para gozar de la frescura de la mañana, con traje de
dril y sombrero de bejuco. En ese viaje se gozaba mucho: las mañanas eran muy
agradables en el Valle de México, mucho más a la salida del sol, cuando las
elevadas montañas que cortan este Valle se dibujan teñidas de púrpura en un
fondo azul; poco apoco el paisaje toma un nuevo aspecto no menos interesante…
En la estación estival se ponía el camino tan fangoso que había de caminar con
mucha lentitud y de seguro llovía en las tardes convirtiéndose la vía en
intransitable pantano, y no pocas veces les era preciso a los viajeros, bajarse
del coche, viéndose obligados a andar entre los más barrosos lodazales, cayendo
y levantando resbalándose a cada paso del atolladero, y había que continuar el
camino a Pachuca o Tulancingo, como Dios daba a entender; a caballo, a pie, o en
un vehículo cualquiera tirado a veces por bueyes…”
MANUEL RIVERA Y CAMBAS 1883
Esta era la ruta la que hasta 1980 era mencionada como Carretera
México-Pachuca-Tulancingo. Ya recorrimos, aunque brevemente algunos de los
antiguos caminos hacia Tulancingo, como siempre el exhorto a las autoridades
correspondientes y a todos los habitantes para la conservación de los “caminos
de ayer y su toponimia”, ya que son la ruta de nuestra historia y cultura.
Hasta la
próxima.
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