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SELVA IMPENETRABLE
Por
Gloria Valencia Vargas

Bella silueta de verdes matices era el paisaje que se contemplaba al ir bajando
de la sierra a las zonas costeras del Golfo de México, un horizonte verde
en el que sobresalían las palmas, las grandes Ceibas, árboles de caoba, los
chacás y una gran variedad de ejemplares tropicales cubiertos de lianas y
enredaderas, a la orilla del camino se admiraba la diversidad de helechos.
“Al interior de la selva la enorme masa de ramas y hojas, constituidas por
el conjunto de árboles mantiene sombreado y húmedo el nivel del suelo…”
Selvas impenetrables
se les nombraba a las selvas tropicales que existían anteriormente en las
cercanías al Valle de Tulancingo, entre estas, en las Huastecas hidalguense y
veracruzana, en la vecina Sierra Norte de Puebla, en las regiones de Papantla,
Tuxpan y Tecolutla.
El 26 de junio
se recuerda el Día Internacional para la Preservación de los Bosques
Tropicales, en esta fecha en la cual se reflexiona sobre el uso adecuado y
la conservación de los bosques tropicales que contribuyen al desarrollo
sostenible del mundo.
La biodiversidad en la selva está formada, por la riqueza y variedad de especies
animales y vegetales; gran cantidad de mamíferos; coati, armadillo,
jabalí, tepescuincle, nutria, venado temazate, tapir, etc.
Algunos de ellos de hábitos arborícolas: mono araña, mono aullador y mico, en
las selvas también habita una multiplicidad de reptiles, desde los
cocodrilos, serpientes, tortugas. Alberga gran cantidad de aves, loros,
guacamayas, quetzales, insectos; hormigas, arácnidos, mariposas, abejas y
avispas que son polinizadoras, por lo tanto contribuyen a la conservación de
muchas especies vegetales.
¿Y dónde quedaron aquellas formidables selvas con sus enormes árboles de 30
metros de altura? ¿dónde podremos admirar las palmas gigantes, el concierto
y los sonidos de la jungla? La respuesta está en el pasado, en las pinturas,
grabados y fotografías antiguas principalmente las pertenecientes a los
exploradores e investigadores mexicanos y extranjeros que radicaron en México en
el siglo XIX.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía,
antes de la llegada de los españoles las selvas húmedas de México ocupaban
alrededor de 220 mil Kilómetros cuadrados que representan el 11% del
país. Para 2002, se redujo a 44 mil Kilómetros cuadrados la
superficie original debido a las prácticas del: “desmonte, ganadería,
colonización, actividades agrícolas la comercialización de la madera, la
minería, el cambio climático entre otras causas.”
¡Cuánta molestia e impotencia!
da observar el paisaje en los lugares dónde existían estas selvas, hoy lucen
terrenos pelones sin su cubierta vegetal convertidos en potreros, naranjales, en
los que no dejan ningún árbol nativo alrededor y no se trata de impedir la
producción, pero si permitir el desarrollo sustentable. Conservar la selva
tropical cuyos árboles captan el agua, es preservar los pulmones de la Tierra,
es salvaguardar la vida en este planeta.
Hasta la
próxima.
Sus comentarios serán bien recibidos y tomados en cuenta si los envía a:
lolvalart@hotmail.com.
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